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Detrás de cada galleta: así nació nuestro Amor y Amistad
Contenido del artículo
Este Amor y Amistad quisimos tener un detalle con quienes hacen parte de nuestro camino. Porque detrás de cada proyecto, cada encuentro y cada día, hay personas que hacen que todo tenga más sentido.
De dónde nació la idea
En Keffyx, el Amor y Amistad es un sentimiento que nos gusta transmitir: tanto entre los dos fundadores como con todas las personas que nos rodean. No lo vemos como una fecha más del calendario, sino como una excusa para recordar que el trabajo, los proyectos y los logros siempre terminan siendo historias de personas.
Fue Keiny quien propuso que podíamos regalar un pequeño gesto a nuestros compañeros de trabajo y a la gente con la que hemos construido camino. Lo comentó enseguida con Iván y, sin darle muchas vueltas, nos pusimos en marcha. Cuando la idea es bonita, no hace falta pensarla dos veces.
De la idea a la galleta
Llamamos a Deligalletas para preguntar y al día siguiente Iván fue directamente a cotizar y a planear. El proceso de idea a realidad fue de esos que ocurren rápido, de los que se sienten bien porque todo fluye.
Deligalletas nos propuso una galleta con minichips de chocolate y el resultado fue delicioso: llevaba pizcas de sal marina que le daban un toque que se quedaba en la memoria. Mientras tanto, armamos el mensajito que íbamos a imprimir en una tarjetita para que el detalle llegara completo: la galleta, la palabra, el corazón.
A quiénes llegó
Al día siguiente repartimos las primeras en el lugar de trabajo de Keiny: la Universidad de la Amazonia. En paralelo, Iván hizo lo propio en su oficina compartida de KasaT.
Después llegamos a nuestro cliente Jaspe, a algunos contactos allegados que nos ayudan y nos aportan todos los días, y también a amistades y personas cercanas. Fue una forma de decir gracias sin esperar nada a cambio: por estar, por confiar y por compartir el camino.
Las que sobraron
Sobraron algunas galletas y la idea era repartirlas por la ciudad caminando, pero sacar el tiempo para salir se nos ha dificultado más de lo que pensábamos. Al final, algunas de esas galletas terminaron vendidas en KasaT… y las otras, sencillamente, terminaron en nuestro estómago. Tampoco nos vamos a quejar: eran deliciosas.
La razón de fondo
Al final, el regalo nunca fue la galleta. Fue el sentimiento de decirle a alguien: “cuentas en este camino y nos importas”. Y ese es, quizá, el mejor recordatorio que nos llevamos de este Amor y Amistad.
Gracias por estar, por confiar y por compartir el camino con nosotros. Feliz Amor y Amistad. 🤍💙






